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I CENTENARIO DEL NAUFRAGIO DEL SIRIO
4 de Agosto 1906 al 2006
La mayor tragedia marítima civil, de toda la historia
del Mediterráneo español.
Por
ello el C.I.M.A.S ( Club Investigación Murciano Actividades Subacuáticas),
quiso recordar ese naufragio y conmemorar la historia de sus víctimas, con
la celebración de una serie de actos en la mar, justo en el lugar
del suceso, así como la colocación de una placa conmemorativa
en los restos de dicho trasatlántico, a una profundidad de 43.7 metros.
El
SIRIO era un barco a vapor de 4.141 toneladas, 115 metros de eslora, 12,8
metros de manga y 7,5 metros de puntal, una esbelta y elegante silueta que
llamaba poderosamente la atención, dos chimeneas ligeramente caídas
hacia popa, tres mástiles (trinquete, mayor y mesana) que configuraban
su aparejo, casco de hierro, proa recta. Su velocidad de crucero era de
10 nudos, posteriormente con una remodelación del motor, llegó
a alcanzar velocidades de 18 nudos, con el fin de hacer viajes trasatlánticos
y poder competir en el mercado de los barcos de pasaje.
Disponía de acondicionamiento para 80 pasajeros de primera clase,
40 de segunda y 1.200 de tercera. Su tripulación estaba formada por
127 hombres.
Fue construido por los Astilleros Roberto Napier y hijos, en Glasgow (Escocia),
su botadura fue el 26 Marzo de 1883 y su primera propietaría
fue la compañía; "SOCIETA ITALIANA DI TRASPORTI MARITTIMI
RAGGIO Y CO," de Génova.
El Sirio navegó de Glasgow para Génova el 19 Jun .1883 y comenzó
su primer viaje desde Génova a Las Palmas, Montevideo y a Buenos
Aires, el 15 Jul .1883.
En 1885 fue transferido a la "COMPAÑÍA NAVIGAZIONE
GENERALE ITALIANA" y comenzó a navegar para ellos haciendo viajes
regulares con destino América del Sur (Brasil, Argentina, Uruguay,
etc).
La ruta que realizaba casi siempre era: Génova, Barcelona,
Cádiz, Islas Canarias, Cabo Verde, Río de Janeiro, Santos,
Buenos Aires, etc.

El
Viaje
El
2 de agosto de 1906, el Sirio partió de Génova, repleto de
emigrantes que abandonaban sus hogares, en busca de una nueva vida en las
améritas. Un viaje de aproximadamente 15 días, se sabe por
testigos supervivientes, que el barco realizó más paradas
de las que tenía previstas, haciendo recalada en otros puertos en
los que recogía inmigrantes ilegales (ya que no constaban sus nombres
en el rol de a bordo ni en ningún otro documento oficial), se tiene
constancia de que atracó en Alcira (Valencia) donde los inmigrantes embarcados pagaron un billete de 100 pesetas,
más tarde tenía previsto recalar en Águilas, Almería,
Málaga y Cádiz, antes de poner rumbo a Brasil.

En este
último viaje del Sirio, su capitán José Piccone de
68 años y con 46 años de experiencia en la navegación
mercante, era uno de los capitanes más veteranos de la Compañía,
llevaba en ella casi 26 años y también iba a ser su último
viaje como capitán de un buque, ya que estaba próxima su
jubilación.
El día
4 de agosto de 1906, el Sirio se encontraba navegando a unas 3 millas
de Cabo de Palos, cerca de unos islotes llamados Islas Hormigas, en un
mar completamente en calma, la visibilidad perfecta, a toda máquina
y con rumbo al puerto de Águilas; la cubierta se encontraban llena
de pasajeros de 3ª clase, que intentaban pasar las horas de calor,
bajo la sombra de unos enormes toldos que la tripulación habían
colocado estratégicamente para proteger del sol y del sofocante
calor reinante, en las bodegas, donde viajaban los inmigrantes ilegales,
el aire era irrespirable, mientras los pasajeros de 1ª y 2ª
clase descansaban en sus lujosos camarotes.
El
Naufragio
A
las 16.00 horas aproximadamente del 4 de agosto de 1906, el Capitán
José Piccone se encontraba descansando fuera del puente, estando
el tercer oficial al mando. De repente, se produjo un tremendo impacto al
chocar la nave contra la cima del Bajo de Fuera, un pináculo submarino
de 200 metros de largo que asciende desde los 70 m de profundidad hasta
sólo 3 m bajo la superficie. Este peligroso bajo submarino estaba
perfectamente señalado en las cartas náuticas de la época.Fue
en este momento cuando se escucho un fortísimo estruendo, debido
al rasponazo producido por el vientre de hierro del barco contra el bajo
de Fuera.
Después de una violenta sacudida, el trasatlántico quedó frenado en seco y varado entre las rocas del bajo.

Este golpe levantó y saco la proa del agua, el barco quedó escorado a estribor y con la popa hundiéndose;en poco tiempo tan solo un tercio de la nave sobresalíadel agua, el castillo de proa, el puente, las dos chimeneas y parte de la cubierta.
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En
la sala de máquinas y cuartos de calderas, la tripulación
que se encontraba en ese momento, no tuvo conciencia de lo ocurrido ni la
menor opción de salvarse.
Murieron aplastados por las planchas del casco que se abrían a sus
pies, la tromba de agua que entraba rápidamente y por la explosión
de las propias calderas, que a su vez destrozaron las cubiertas de
pasaje sobre ellas, sembrando la muerte entre los emigrantes que en ellas
se encontraban.
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Tras el momento inicial, el pánico se apoderó de los pasajeros
y tripulación y en mayor medida, al ver la cobarde actuación
del capitán y de casi toda la oficialidad. Estos en vez de controlar el pánico, organizar la evacuación, asignar los botes salvavidas, etc., fueron los primeros en abandonar la nave en
un bote salvavidas, sin reacción alguna ante la magnitud
de la tragedia, tan solo permaneció en el barco el 2º Oficial
de puente.
Algunos miembros de la tripulación viendo el abandono de sus mando,
se despojaron de sus uniformes para confundirse con el pasaje y
poder salvarse más fácilmente.
La posición en la que quedó el buque y la invasión
de las cubiertas por los aterrorizados viajeros que luchaban por abrirse
camino hacia la parte elevada del barco, hay que comprender que en aquella
época, muy pocas personas sabían nadar, así como
no haber nadie que dirigiese la maniobre de evacuación, hizo imposible
arriar los botes salvavidas.
La mayor parte de ellos del costado de estribor habían quedado
bajo el agua y los de babor, debido a la escora, quedaban suspendidos
hacia el interior.
Los gritos de socorro, de dolor y de la búsqueda de sus familiares
queridos, inundaron aquella apacible tarde de verano.
Algunos momentos vividos, los podemos conocer por los relatos de los propios
supervivientes, estos son algunos:
muchos
de los que se encontraban en cubierta quedaron atrapados por los toldos
que les protegían del sol y de las altas temperaturas. Sollozaban
los niños, gritaban las mujeres, maldecían los hombres y
oraban los clérigos, pero todos intentaban huir de la fatalidad
sin éxito.
en aquellos terribles momentos, observe a un joven fraile que mientras
se agarraba con una mano a una cabo del barco -"y llegándole
el agua hasta el cuello"-, bendecía con la otra a cada uno
de los náufragos que, ante sus ojos, desaparecían bajo el
mar. Al cabo, cuando uno de los botes pesqueros que participaron en el
salvamento se acercó hasta ese lugar e invitó al carmelita
a subir, éste se negó objetando: "Más allá,
agarrada a una tabla, se ahoga una pobre mujer con un niñito en
brazos. Salvadla a ella, que yo aún puedo nadar un poco más
".
entre otras escenas, a un hombre que, ajeno a las idas y venidas,
a los gritos y a las carreras de los demás pasajeros, sacaba tranquilamente
su revólver y se disparaba un tiro en la sien.
al
ver que una barca se acercaba hasta el barco, una joven pareja de recién
casados se arrojó al mar, junto a ella flotaban varios cadáveres
de mujeres, hombres y niños. La esposa, llamada Brígida
Morelli, consiguió agarrarse a uno de los cabos lanzados por la
barca, pero no volvió a saber nada de su marido.
peleábanse entre sí, hombres y mujeres, por los salvavidas;
pero, cómo: a patadas, a puñetazos limpios, con uñas
y con dientes. Hasta vi algunos esgrimiendo cuchillos.
un hombre alto y fornido sostenía feroz lucha con una joven,
casi una niña, a la cual quitó el salvavidas, y con él
logró salvarse.
Otros testimonios hablan de disparos a bordo y luchas por apoderarse de
cualquier objeto que flotara entre los pasajeros que no sabían
nadar. En esta época, muchos pasajeros iban armados, algo lógico
si tenemos en cuenta que se disponían a viajar al continente americano
llevando todas sus pertenencias.
Algunas
de las familias que viajaban a bordo del Sirio, con todos sus integrantes
y con todas sus ilusiones en la nueva vida que les esperaba al final de
la travesía, se vieron truncadas por la muerte de casi todos sus componentes, un claro ejemplo fue la familia de Serafini.
Eran naturales de Arzignano,
provincia de Vicenza, Italia, podemos verlos en la foto tomada pocos
días antes de embarcarse en el Sirio hacia Brasil.
Detrás por la izquierda:
Isidoro 12 años, Humberto, 14 años, Serafini
(el padre), 43 años,
Amalia (la madre), 41 años embarazada de su noveno hijo
y Silvio de 11 años.
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Delante por la izquierda:
Ottavia ySilvia de 7 y 9 años, Giuseppe de solo 2 añitos,
Lucia con 3
y Ottavio de 6 años
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Solo sobrevivieron Isidoro y Ottavio en el siniestro. |
Entre el
pasaje viajaban muchas personalidades ricas y célebres, como la
famosa cantante de zarzuelas Lola Millanes. Testigos presénciales
cuentan que pidió un revolver para suicidarse, aunque finalmente
no tuvo tiempo material y pereció ahogada, recuperándose
su cadáver días más tarde arrastrada por las fuertes
corrientes en la localidad alicantina de Torrevieja (hallándose
su tumba, en el cementerio de dicha localidad). El Obispo de San Pablo
de Brasil, también falleció en el naufragio.
A
pesar de que el barco permaneció durante 16 días varado en
el Bajo de Fuera y que finalmente se hundió por un temporal de levante
que terminó por partirlo en dos y enviarlo a fondo, prácticamente
la totalidad de las víctimas, fueron en los primeros momentos.
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El pánico,
el horror, la desorganización, el no saber nadar, etc., fueron
los causantes del gran número de víctimas del naufragio del Sirio. Se calcula que en el barco iban algo más de 822 personas, entre la
tripulación, los pasajeros de 1ª, 2ª, 3ª e inmigrantes
ilegales.
Según
el Lloyd (la compañía aseguradora del Sirio) las personas
muertas fueron 292. Los datos oficiales de la Alcaldía de
Cartagena hablan de 580 supervivientes y 242 muertos, otras fuentes hablan
de más de 920 pasajeros además de la tripulación,
evidentemente las cifras no cuadran y las informaciones al respecto son
dispares.
Cálculos realizados por fuentes extraoficiales estimaban
una cantidad de víctimas de 442 aprox. basándose
en versiones de supervivientes, algunas de estas personas a su vez acusaron a la naviera
de introducir en el barco inmigrantes ilegales y de no reflejarlos en
el rol del barco.
Es
sin duda la mayor tragedia marítima civil de la historia del Mediterráneo
español.
El
Salvamento
El
naufragio fue presenciado por varios buques mercantes, pues se trataba de
una zona muy transitada por el tráfico marítimo, como el navío
francés Poitien que negaron auxilio al Sirio por miedo a varar sus
naves al aproximarse al bajo.
Otros como el vapor italiano Umbría
y el español Maria Luisa optaron por enviar botes para recoger
a los náufragos. |
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Por el
contrario, en la cercana localidad pesquera de Cabo de Palos, donde numerosas
personas (entre ellas el ex-ministro murciano Juan de la Cierva) que se
encontraban pasando unos días de descanso en la playa de levante,
fueron testigos del naufragio y dieron inmediatamente la voz de alarma.
Al momento varios pescadores, partieron en sus chalupas rumbo al Bajo
de Fuera para auxiliar a las víctimas.
Uno
de estos patrones que fue en su auxilio con su embarcación fue Vicente
Buigués, alicantino de 46 años de edad y patrón del
paquebote de dos palos Joven Miguel, viró hacia el Sirio al observar
la tragedia. Al llegar junto a los restos, la situación era caótica,
cadáveres flotando entre infinidad de restos y cientos de personas
luchando por subir a su pequeña embarcación. Al acercarse
embistió su botalón de proa de su barco contra el casco del
Sirio y amarró su nave al costado de babor del buque, improvisando
una especie de puente con cabos entre ambas embarcaciones. Ante el pánico
reinante, y siendo consciente de que su nave corría peligro de ser
hundida por el precipitado abordaje, tuvo que disparar contra los que trataban
de avanzar pisando las cabezas y cuerpos de otros, para poder dominar la
situación.
Ordenó que subieran a su barco primero las mujeres y niños
y luego el resto. Consiguió salvar alrededor de 400 personas, regresando
hacia el puerto de Cartagena donde fueron atendidos y alojados en el Teatro
Circo de esta ciudad.
Posteriormente Vicente Buigues, fue condecorado por los gobiernos español
e italiano, recibió una recompensa y su barco fue arreglado de los
numerosos desperfectos ocurridos durante el rescate. El mismísimo
Rey Alfonso XIII le recibió en audiencia en el Palacio Real.
Otras embarcaciones participantes y no menos importantes fueron:
- El laúd de pesca Vicente Lacamba, patrón Agustín
Antolino, consiguió rescatar 132 pasajeros.
- Barca de pesca El Cristo, patrón José Salas Martínez
(Tío Potro), que salvó 65 personas.
- El laúd Joven Vicente del pescador Bautista Buigués,
que salvó 13 personas.
- El laúd Pepe y hermanos de Manuel Ruda que salvó
a 8 náufragos
- La barca Virgen de los Ángeles de Pedro Llorca que
salvó a 3 personas.
- La embarcación Francisca, patrón José Ruso.
- El Laúd San Pedro, patrón Ramón Parodis.
- Además el farero de las Islas Hormigas D. José Acosta y
su ayudante, prestaron auxilio a más de 100 personas que fueron desembarcadas
en el islote. Todos ellos fueron recompensados por el gobierno español
con cantidades entre 30 y 240 pesetas.
Entre
los personajes famosos que se salvaron destacan, Monseñor Marcondes,
Arzobispo de Para (Brasil); Leopoldo Politzer, Cónsul austriaco en
Río de Janeiro; T. Eberna, director de ópera; el famoso tenor
Maristany; el maestro Hermoso, director de la banda de música del
Hospicio de Madrid y el famoso médico italiano Franza
En el municipio
de Cabo de Palos, se volcaron en auxilio de las víctimas, ofreciendo
alojamiento y comida en sus casas. Las tiendas proporcionaban víveres
sin cobrar.
Tras las crónicas de la prensa de la época, incluso surgieron
desde todas partes del país personas que se ofrecían para
adoptar a los niños huérfanos a causa del naufragio. Los
matadores de toros Antonio Bienvenida, Lagartijo y Machaquito ofrecieron
el sueldo de la corrida celebrada al día siguiente 5 de agosto
en Cartagena en beneficio de las víctimas, 1.000 pesetas, 175 y
150 pesetas respectivamente. La empresa de la plaza contribuyó
con 300 pesetas.
El buque
permaneció varados hasta el día 21 de agosto, lo que demuestra
que si la tripulación hubiese organizado el rescate y los pasajeros
no hubiesen sido presa del pánico, se hubiese podido evitar una
gran pérdida de vidas.
La noticia
del hundimiento daría la vuelta al mundo, dándose a conocer
la existencia de este pequeño pueblecito de pescadores de Cabo
de Palos, así como del valor y solidaridad de sus habitantes, en
toda la prensa nacional e internacional.
Todavía
hoy no se sabe ciertamente cual fue la causa real de este trágico
suceso; según la Comisión Italiana encargada de la investigación
del naufragio, el Sirio se dedicaba al embarque clandestino de inmigrantes,
para ello se tenía que separar de su ruta prescrita y acercarse
excesivamente a la costa, con el fin de recalar en distintos puertos para
recoger a estos ilegales.
También se apunta el fallo humano, la inexperiencia del 3er. Oficial
que iba al mando del Sirio en ese momento.
Algunas investigaciones apuntan una relación directa entre el accidente
y la desaparición de la caja fuerte del barco, en la que se guardaban
las joyas y elementos de valor, de aquellos que tenían la ilusión
de comenzar una nueva vida en las américas.
Actos
Conmemorativos
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El C.I.M.A.S
realizó el día 4 de agosto una serie de actos, para conmemorar
la tragedia ocurrida en nuestra costa y ofrecer un homenaje póstumo
a las víctimas, a sus familiares, a las personas que intervinieron
en el salvamento y a las gentes de Cabo de Palos por las muestras de
solidaridad y apoyo hacia las víctimas en aquellos días tan difíciles.
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Con esa idea se promovió
y participación conjunta de:
La Comisión de Festejos de los vecinos de Cabo de Palos
Secretaría General de Pesca Marítima MAPA. (www.noticias.info)
Consejería de Agricultura y Agua de la Región de Murcia
Representación de la Delegación del Gobierno de Murcia
La Guardia Civil del Mar
Los Centros de buceo que quisieron sumarse a estos como Islas Hormigas y U-Boot.
Y por último el patrocinio de Estrella de Levante, así como la presencia a título personal, de alguna personalidad del panorama político muy ligada a Cabo de Palos, como fue el Ex ministro de Defensa Federico Trillo (www.elfarodemurcia.info), también asistieron al evento algunos medios de comunicación tanto televisivos locales como prensa.
Los actos
que se realizaron fueron:
- Un oficio
responso por parte del Párroco de la iglesia de cabo de Palos
"Virgen del Mar ".
- Una ofrenda
de flores en honor a las víctimas, para ello se lanzaron desde
la patrullera de la Guardia Civil del Mar, dos coronas de flores, una
donada por la Comisión de Festejos de Cabo de Palos y otra por
el club C.I.M.A.S.
- La inauguración
de una exposición fotográfica de los restos actuales del
Sirio y pecios de la zona, en los locales de la Asociación de
Vecinos de Cabo de Palos con fotos Gines Galindo, miembro del C.I.M.A.S.
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Otro
de los eventos destacados fue el descubrimiento de una placa conmemorativa,
que finalmente fue sumergida el día 12 de agosto ( por motivos
metereológicos no pudo ser bajada el día 4 del mismo),
se colocó en los restos del Sirio a una profundidad aproximada
de 45 metros, por miembros del C.I.M.A.S.
-
Para
dejar constancia de ello, esta bajada se grabo en DVD, para ello contamos
con dos cámaras; Joaquín Gilabert y Calos Pérez,
un fotógrafo submarino; Gines Galindo, un buceador de seguridad;
Alfonso Pagan, dos buceadores para bajar y colocar la placa conmemorativa;
Isidoro Munar y Luis T. Carbonel y finalmente una embarcación
del centro de buceo U-boot y su patrón; Constantino Galindo.

DE
ESTA MANERA CONCLUYERÓN TODOS LOS ACTOS PREVISTOS PARA CONMEMORAR
ESTA PRIMER CENTENARIO DEL NAUFRAGIO DEL SIRIO, UNA PARTE DE LA HISTORIA
DE NUESTRA REGION Y MÁS CONCRETAMENTE DE CABO DE PALOS, QUE NUNCA
DEBEMOS OLVIDAR.

Editorial
realizada por:
Isidoro Munar
Buceador 2ª profesional
NOTA: para la elaboración de este artículo se han consultado
diversas fuentes y extraido algunas imágenes de libre disposición:
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